La Justicia reconoció a enfermera entrerriana como “Veterana de Guerra” de Malvinas

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Después de 23 años, la entrerriana Alicia Mabel Reynoso es (oficialmente) una Veterana de la Guerra de Malvinas: así lo determinó el fallo de la Sala II de la Cámara de la Seguridad Social y se aprobó el beneficio que le había sido denegado.

Los jueces Nora Dorado, Walter Carnota y Juan Fantini resolvieron que le corresponde a Reynoso cobrar una “bonificación especial” o plus salarial aprobada en 1998 para los ex combatientes que participaron en las acciones bélicas desarrolladas en el Atlántico Sur entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982.

Reynoso nació en Larroque y es una de las “mujeres olvidadas” de Malvinas. Fue enfermera de la Fuerza Aérea junto a decenas de mujeres que atendieron a los combatientes. Como muchas otras, Reynoso solicitó que se le pagara una bonificación especial por los servicios prestados durante la Guerra de Malvinas. Según consignó Filo.news, la Fuerza Aérea le negó este derecho y en 2010 fue a la Justicia de la Seguridad Social y obtuvo un fallo favorable en 2018, pero desde la Fuerza apelaron.

En junio de 2019 el expediente ingresó a la Sala II de la Cámara y ahora, con el voto de los tres camaristas, la sentencia de primer grado quedó confirmada. No solo se hizo justicia para Reynoso, además ofrece la oportunidad para que el resto de las enfermeras accedan a este beneficio.

La Fuerza Aérea argumentó que las enfermeras no participaron en acciones bélicas y, ante eso, los camaristas sostuvieron que el decreto 886/05 señala que deben otorgarse a “los soldados conscriptos, oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas y de Seguridad que hayan estado destinados en el Teatro de Operaciones Malvinas (TOM) o entrado efectivamente en combate en el área del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS) y a los civiles que se encontraban cumpliendo funciones de servicio y/o apoyo en los lugares antes mencionados”.

A su vez, los camaristas dicen que “pensar en un combate físico solamente, y excluir la labor de la enfermera no solo lleva a invisibilizar su contribución al esfuerzo bélico, sino que a su vez prolonga la pervivencia de estereotipos en la sociedad. Hay muchas maneras de ‘participar en combate’. Reynoso lo hizo desde su rol de enfermera que debe ser computado a la hora de evaluar la procedencia del beneficio de Seguridad Social que reclama”.

Además, según detalló Clarín, los camaristas sostienen que resulta “discriminatorio” que se excluya a las enfermeras del beneficio porque “es posible en el caso de un civil enfermero” que se le reconozca el beneficio “por simple hecho de haber desarrollado tareas de apoyatura “ y que “a la Alférez enfermera Reynoso, quien fuera oficial en actividad de la Fuerza Aérea Argentina al momento del conflicto, le impone la exigencia extra de haber tenido que entrar efectivamente en combate, requisito que es de imposible cumplimiento. No solo debido a la especial protección que reviste el personal sanitario sino a que expresamente se los excluye del derecho a participar directamente en las hostilidades”.

“Reconocer una ‘veteranía de guerra’ despotenciada o en grado inferior, en la medida en que no se presenció combate como aduce la parte demandada (Fuerza Aérea), es –en el caso de la actora, enfermera de campaña– perpetuar prejuicios sociales y culturales que deben ser desterrados”, concluye la sentencia.

Por su parte, Reynoso dijo tras el fallo que “es un canto a la Verdad, a la Memoria y a la Justicia. Las veteranas de guerra de la Fuerza Aérea estamos reconocidas con medalla y diploma por el Congreso de la Nación a través de la Ley 23.118”. En esa línea, en diálogo con Radio Nacional Gualeguaychú, expresó que a esta norma “los que tienen que respetarla no la respetan, o la ignoran o la aceptan a medias. Porque en igual situación nuestros compañeros hombres que estuvieron con nosotras en Comodoro Rivadavia ellos si están reconocidos plenamente con todos los beneficios, en cambio nosotras no”. Y agregó que son 12 las mujeres que hoy buscan ser reconocidas como Veteranas.

Asimismo, indicó que “a mí me costó muchos años de lucha y violencia hacia mí por contar la verdad. Esto ya no se trata de un resarcimiento económico, esto es una deuda moral con la mujer que participó en el conflicto del Atlántico Sur. Una deuda de honor. Hay muchos que hoy están cobrando los beneficios, están teniendo la medalla que nos otorgó el Congreso y que no han ido ni a la esquina de la casa. Si hablamos de moral, tenemos que limpiarlos bien la moral de cada uno para hablar de la moral del otro”.

Finalmente, remarcó que “nosotras teniendo documentación, sabiendo donde estuvimos, hay fotos, hay testimonios de los heridos que pasaron por ese hospital, aun así, tenemos que seguir recurriendo a la Justicia para que nos crean”. Y destacó que “las enfermeras vamos a marcar un antes y un después en la historia de Malvinas. No somos un adorno de nadie, pero tampoco somos alfombra para que nos pisen”.

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