Alicia Reynoso nació en Larroque, en Entre Ríos. Ingresó a la Fuerza Aérea en el año 1980 y su destino fue el Hospital Aeronáutico Central como Jefa de Enfermería. En 1982 es convocada para participar en el Conflicto del Atlántico Sur, formando parte del equipo que integró el Hospital Reubicable instalado en Comodoro Rivadavia, realizando tareas de atención y evacuaciones aéreas junto al resto de sus compañeras. En 1986 abandonó la carrera militar. En el 2004 y 2007 participó en las misiones a Haití con los Cascos Azules de las Naciones Unidas. Hoy continúa trabajando en un Centro de Salud en Paraná, donde reside. En Crónicas de un olvido, libro autobiográfico, plasmó sus vivencias durante la guerra de Malvinas.
“Llegamos a Comodoro Rivadavia y el tiempo no había pasado desde aquel junio del 82 cuando lo dejé. Estaba todo ahí esperándome para que no lo dejemos morir en el olvido. Todo estaba tal cual lo dejé: las piedras, las casas a lo lejos, la vegetación seca pero resistiendo y el refugio. Todo, todo estaba tal cual lo dejamos. Y ahí estábamos para hacer visible todo eso que pretendieron borrar, pero no lo lograron después de tantos años. Porque la verdad tarde o temprano sale a la luz y ahí estábamos nosotras para contar y mostrar esta parte de la historia que se les olvidó, y continúan olvidando, pero que con este documental volveremos visible”, contó Alicia Reynoso y reproduce la gacetilla de prensa que anunció el estreno del documental “Nosotras también estuvimos”, que dirigió Federico Strifezzo.
En ese documental se relata la historia de Alicia Reynoso y dos enfermeras más: Stella Morales y Ana Masitto, que después de 37 años volvieron a contar sus historias al predio donde se ubicaba el hospital móvil de Comodoro Rivadavia.

Aunque la historia de “las enfermeras de Malvinas” fue relevada en la prensa durante la guerra, su historia fue invisibilizada por casi cuatro décadas. El director Federico Strifezzo viajó con ellas a las locaciones reales donde vivieron esos días cargados de recuerdos dolorosos, y repasó las vivencias que las marcaron para siempre, en un contexto de machismo y discriminación que en esencia no ha cambiado. Alicia, Stella y Ana representan a las 14 enfermeras que aún hoy esperan ser reconocidas oficialmente como veteranas de guerra.
Según consignó El Ciudadano Web, Strifezzo recordó que “ya en el primer diálogo que tuvimos Alicia me habló de heridas, de soldados que pedían por sus madres, de oscurecimientos y amenazas de bomba, de trincheras en las que se escondían. Mi imaginario se vio sacudido. Nunca había escuchado ni visto nada de todo eso. A través de Alicia llegué a otras enfermeras, cada una con sus propias heridas. Pero si había algo que compartían era el dolor del silencio y del olvido al que habían sido condenadas después del 82. Habían aprendido a callar, a enterrar recuerdos que no las dejaban tranquilas; pero cada vez más, también, tenían ganas de hablar. Las acompañé durante un tiempo en su lucha, filmándolas en marchas, eventos y desfiles. Y así fue surgiendo el deseo de darle forma a una película que sirviera para desenterrar recuerdos y poner en imágenes lo que por tantos motivos no se quiso mostrar”.
Por su parte, Alicia señaló que “nos encontramos con algo que nunca nos hubiéramos imaginado porque nosotras, aparte de curar las heridas del cuerpo, tuvimos que curar las heridas del alma, que muchas veces dolían más. Eran muy jóvenes los soldados que venían”, y mientras contaba esto a Filo.news, recordó una anécdota, que también narra en su libro Crónicas de un olvido: mujeres enfermeras en la Guerra de Malvinas (2017):
“Ellos llegaban a la madrugada, con un montón de frío, mal alimentados. Entonces yo le digo al hombre que estaba a cargo nuestro: ‘Señor, ¿por qué, en vez de darles una leche, un matecocido, no les damos algo más copioso, una sopa bien suculenta?’ Y habían unos rollos de cintas de Argentina así que le dije al Cabo Principal de hacer un moñito en cada cuchara. Ese detalle tan tonto le cambió la cara a los soldados cuando recibieron la sopa. Era una forma de decir gracias; venían de defender la patria. Tenían 18 años y era el servicio militar obligatorio”.
El olvido
“Lo que no imaginábamos era lo que iba a venir después: el olvido”, dijo Alicia y Stella Morales agregó “creo que fuimos desvalorizadas, silenciadas y sepultada nuestra labor porque por tantos años nunca se habló de nosotras”.
En el desfile del 2016 por el Bicentenario fue la primera vez que fueron invitadas y obtuvieron un reconocimiento. A partir de allí su historia poco a poco comenzó a visibilizarse. Lamentablemente en el 2019 ese gesto no se replicó. “Fuimos prácticamente violentadas por un señor militar que dijo ‘ustedes no pueden desfilar porque no son veteranas'”, dijo Stella. El decreto 509/88, emitido en 1984, define como veterano de guerra a aquellos que participaron en las Islas, no así quienes estuvieron en la Argentina continental.

Stella contó que fue Alicia la que las convocó a ser parte de la lucha por el reconocimiento de su labor. “Cando tuve la oportunidad de que ella y Ana me llamaran, sentí que de alguna manera era necesario contar todo esto, era necesario recuperar la memoria y contársela a la sociedad para que sepa que hubo mujeres enfermeras en una guerra”, expresó.
Sobre esto, además, agregó: “Pienso que la mujer, en todos estos años, en todos los ámbitos, en toda la historia de la Humanidad, siempre ha sido relegada, siempre ha sido tratada como algo menor, como que no puede lograr muchas cosas. Alguna vez vamos a lograr que se entienda que el mundo no está hecho sólo para los hombres, que todos los seres humanos tenemos iguales derechos y que el mundo lo tenemos que defender entre todos”.
Por último, cabe mencionar que Alicia Reynoso en 1986 abandonó la carrera militar y en el 2004 y 2007 participó en las misiones a Haití con los Cascos Azules de las ONU. Hoy continúa trabajando en un Centro de Salud en Paraná.
