Este 25 de noviembre pasará a la memoria de los argentinos por la muerte de Diego Armando Maradona. Lo que muchos creían imposible finalmente sucedió en el mediodía del miércoles. Y el pueblo despidió al futbolista más grande de todos los tiempos. Esa despedida no se realizó únicamente en la Casa de Gobierno donde se realizó el velatorio, sino que cada persona lo recordó en su corazón, en su casa, en su país, en su provincia. Y desde Prisma Entre Ríos queremos recordar las ocasiones donde el 10 estuvo en Entre Ríos.
El 17 de abril de 1981 el estadio Presbítero Bartolomé Grella del Club Atlético Patronato de la Juventud Católica recibió una visita de lujo. El plantel de Boca Juniors llegó a la ciudad de Paraná para disputar un encuentro amistoso ante la Alianza Paranaense de Fútbol, y en el plantel del Xeneize se encontraba nada más ni nada menos que Diego Armando Maradona.

El partido se disputó ante la Alianza Paranaense de Fútbol, una selección compuesta por integrantes de Patronato, El Dorado, Talleres, MOP y Palermo. En el histórico encuentro, Boca se impuso por 3 a 1 gracias a dos goles de Maradona – el primero a los 39 minutos del primer tiempo (algunos medios se lo dieron al local Vicente en contra) y el segundo de penal, a los 12′ del complemento– y uno de Morete, mientras que Ortega descontó para Alianza Paranaense de Fútbol, según recordó TyC Sports.
En esa ocasión, Maradona participó de un hecho extra deportivo: Concurrió al velatorio de un tío, hermano de su mamá, Dalma Salvadora Franco, la Tota, que vivía en el barrio de Villa Almendral. Fue a dar las condolencias. El dato que iba a estar en el barrio corrió como reguero de pólvora. Los chicos de las inmediaciones querían verlo y tal vez obtener un autógrafo. Se agruparon algunos frente a la sede del Club Atlético Santa María de la Villa Almendra, en calle Scalabrini y se dirigieron con otros vecinos a donde era el velatorio en calle Martín de Moussy, casi en su intersección con Francisco Soler, en el norte de Paraná, detalló Gabriel Puebla, uno de aquellos chicos que querían ver al Diez.
“Y fue así que llegó a la casa, entró al velatorio, que estaba lleno porque claro, estaba el Diego. Entonces todos los gurises ahí estábamos esperando que salga, nos pusimos a jugar ahí en la vereda, que era de tierra. Entonces en un momento sale Diego y nos ve que estábamos jugando la bolita y se agacha, agarra una y se pone a jugar un ratito con nosotros. Estuvo un ratito y entró de nuevo a la casa. Para nosotros fue todo un acontecimiento, porque Maradona jugó con nosotros a la bolita”, relató Puebla a AIM sobre ese encuentro.
Ya siendo Campeón del Mundo, en 1996 estuvo en Villa Libertador San Martín y Crespo. “Maradona internado por stress en una clínica adventista”, tituló diario La Nación el 3 de marzo de ese año.
“El ex capitán del seleccionado programó su internación con un plan de trabajo de siete días de rehabilitación física y espiritual; Bilardo está dispuesto a viajar a Entre Ríos”, añadió luego el diario capitalino. El 10 jugaba entonces en Boca y el doctor era su DT.

“Maradona a pan y agua”, desplegó a dos páginas la revista El Gráfico donde mostraba a un Maradona pedaleando junto a sus hijas Dalma y Gianinna en la tranquila Villa Libertador San Martín. A su lado también iba su mujer Claudia Villafañe y el que lo representaba: Guillermo Cóppola.
La publicación deportiva más importante por aquellos años reflejó un par de detalles más: por un lado, mostró que una de las pocas salidas fuera de la clínica que tuvo Diego Armando fue para ir a jugar al paddle y, por el otro, detalló que salió a pasar por el Parque Klaiber.
Según consignó Diario Nuevo Libertador, Maradona estuvo en el espacio verde privado que perteneció a la familia Klaiber. Hoy pertenece al Sanatorio Adventista del Plata. “Maradona está distendido y se integró con normalidad a la vida de la comunidad y participa a la par del resto de los huéspedes en las actividades”, señaló el pastor Gastón Femopase vocero del Centro Adventista.
El ex capitán del seleccionado había llegado llegó el miércoles 28 de febrero de 1996 a Paraná (uno de los dos días de ingreso permitidos en el Centro) en un vuelo charter privado acompañado por su representante Guillermo Cóppola y por Nery Pumpido uno de los ayudantes del entrenador Carlos Bilardo y de inmediato se dirigió a la Villa para su internación.
El jugador, que poco después de su estadía en suelo entrerriano fue internado en una clínica Suiza, completó el programa mínimo de siete días de internación. Maradona, según La Nación, cumplió a la par de los 40 internados la rutina que empieza a las 6 y termina a las 22. El promedio anual es de 54 personas diarias. El director del complejo pastor Juan Carlos Picasso coordina personalmente su apoyo espiritual. Los programas incluyen supervisión médica terapias grupales y personales hidroterapia y masajes dietoterapia y nutrición deportes y gimnasia y recreación.
En esa oportunidad, antes de que Maradona regresara a Buenos Aires, Claudia Villafañe pidió un turno en la peluquería de Alicia Bernhard en Crespo.

Fue una experiencia única, expresó Bernhard en diálogo con SOLNoticias. La estilista contó que la visita a su peluquería fue organizada con Claudia Villafañe. Relató que “él vino a cortarse el cabello a mi peluquería y se me ocurrió avisar a conocidos para que vinieran a conocerlo. En ese momento estuvieron periodistas, Héctor Motta, la familia Eichornn”. Y como anécdota de lo que generaba ya en ese momento el astro, “varias clientas se llevaron el cabello de Diego como recuerdo”, recordó la estilista.
El 27 de julio de 2008 Diego Armando Maradona pisó por última vez el verde césped del estadio Presbítero Bartolomé Grella del Club Atlético Patronato de la Juventud Católica. Pelusa fue la máxima figura de la exhibición de Showbol, espectáculo que reunió a figuras del fútbol argentino y de Paraguay.
La sola presencia del futbolista más grande de la historia acaparó la atención de todo el pueblo futbolero. A los 47 años Diego regaló su magia, recordó UNO. Apasionado como pocos, Diego sacó a relucir su juego sagrado. Se divirtió en el escenario ubicado en barrio Villa Sarmiento. La sonrisa estuvo durante toda la jornada. También dejó en claro que, a la hora de jugar, no le gustaba perder. Lo certificó en los reclamos realizados a Claudio Martín, el rosarino que impartió justicia en ese juego.
Maradona compartió espacio junto a Sergio Goycochea, Diego Chiche Soñora, Fernando Cáceres, Fernando Gamboa, Alejandro Mansuso, Gabriel Amato, Alberto Carranza, Marcelo Gómez, Héctor Almandoz y José Turu Flores.

El seleccionado argentino se impuso por 9 a 6, aunque el resultado fue anecdótico. Los presentes disfrutaron de la magia de Pelusa a lo largo de los 44 minutos que estuvo dentro del terreno de juego.
“Gracias Paraná por venir a bancar a esta Selección Argentina de Showbol. Estamos muy contentos. Gracias por venir a la cancha y será hasta siempre. Gracias con el corazón. Nos han tratado como si estuviéramos en casa. Chau”, agradeció un emocionado Maradona, a todos los presentes. Los agradecidos fueron los testigos de esa jornada histórica.
“Diego Armando Maradona fue adorado no sólo por sus prodigiosos malabarismos sino también porque era un dios sucio, pecador, el más humano de los dioses”, señaló alguna vez el escritor uruguayo Eduardo Galeano. Y desde ese triste 25 de noviembre, el resto de los mortales está despidiendo a su santo más pecador y más humano que regaló alegrías a toda la patria futbolera.
