Facundo Noya es de San José de Feliciano, en Entre Ríos, y estudió Ingeniería Biomédica en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Y diseñó, junto a su compañero Nicolás Guglielmone, la plantilla Ebers. Por este invento fue premiado en Dubai con US$10.000 en la categoría Innovación en el concurso Masterpiece, organizado por la empresa Livingtalent, según consignó La Nación.
Ebers es capaz de medir la presión que soporta la planta del pie de personas diabéticas al caminar y evitar así la formación de úlceras que se generan por las altas presiones ejercidas en un sector del pie.

La plantilla cuenta con un diseño flexible y ergonómico. Este dispositivo está realizado con tecnología de impresión en 3D y cuenta con 21 sensores ubicados estratégicamente que ejecutan un control dinámico de la pisada durante el transcurso del día.
Los datos que releva son transmitidos por bluetooth al celular del paciente y son enviados a la nube (servicio de almacenamiento online –no se explicó cuál-), donde quedan guardados para que posteriormente sean evaluados por un profesional de la salud.
Cuando la aplicación móvil identifica una presión anómala o muy elevada, alerta al usuario –con sonido y vibración– para que corrija la posición del pie o revise su calzado, según consignó el portal Unciencia, de la UNC.
“A través de los datos obtenidos con estas plantillas se pueden tener en cuenta, además de las presiones plantares, factores como el instante preciso en que se realiza la medición de la pisada y el tipo de calzado y cómo está colocado, entre otros detalles de importancia”, explicó Noya.
Y agregó que “las personas con diabetes pierden la sensibilidad en los pies y, al romperse los vasos sanguíneos, no les llegan nutrientes, entonces, si se lastiman, no se recuperan y, para evitar una úlcera, los médicos amputan. La única forma de prevenir la lesión es con lo que hace la plantilla que tiene sensores de presión, temperatura y humedad. Mantiene el microclima del pie y detecta si hay piedras o algún objeto extraño”.

En el mercado existen plantillas sensorizadas. Sin embargo, están ideadas para el deporte de alto rendimiento. Suelen ser muy sofisticadas y sirven para la realización de estudios en un lugar específico, sin analizar la marcha constante del paciente. Otra gran diferencia es el costo ya que las sensorizadas cuestan entre US$10.000 y 15.000, mientras que las Ebers están hechas con materiales nacionales, lo que reduciría significativamente el valor de las mismas.
Con dos prototipos a cuestas, se encuentra diseñando el tercero que estaría validado a mediados de 2018 por pacientes del Hospital Rawson y Misericordia, de Córdoba, y la Clínica Santa Catalina, de Buenos Aires.
“Ahora estamos haciendo mejoras en la app y la plantilla de sensores para probar el tercer prototipo en pacientes. Tenemos un acuerdo con los hospitales por el cual nos retroalimentamos de los médicos y los pacientes que nos cuentan sus dificultades y lo que les pasó por lo que fueron amputados”, señaló.
Por último, Noya trabaja con Juan José Ortiz y Bernardo Villegas de la Fundación Argentina de Nanotecnología (FAN) para fabricar los sensores, con la incubadora Drimcom por el software y con un ingeniero electrónico para mejorar la electrónica.
