En los comienzos de la segunda década del siglo XX, las condiciones de trabajo y de vida de los peones rurales en nuestra Patagonia, eran insostenibles y comenzaban los intentos de organizarse para reclamar sus derechos.
Hasta esas tierras se dirigió un gaucho entrerriano: José Font. Nacido en Entre Ríos, en Concepción del Uruguay, llegó a Santa Cruz entre 1904 y 1905 para trabajar como peón en la estancia San José en inmediaciones de Puerto Deseado. No había ido a la escuela y apenas sabía leer y escribir. Nunca perdió su acento de gaucho entrerriano.
Conoció la vida, la difícil vida que llevaban sus compañeros allí. Y tomó partido. Se puso de su lado y comenzó a defender sus reclamos. “Ayudó mucho a los pobladores que recién se iniciaban o a los que estaban pasando malos trances. Los carreros lo eligieron delegado en la segunda huelga. Sabían que Font era el único que sabía encarar a la policía”, así lo cuenta el dueño de la estancia “La Navarra”, Victorino Basterra en 1968.
Y agrega que “su rasgo principal era la generosidad. Siempre tenía la mano abierta para los que recurrían a él. A la familia de Lavatelli, por ejemplo, de Deseado, le facilitó mil pesos de aquel tiempo para salvar a un hijo que debían trasladar a Buenos Aires”.
A Font le decían “Facón Grande” por el tamaño del cuchillo que llevaba enganchado en la ancha faja negra de su cintura.
En 1921, el presidente Hipólito Yrigoyen no dudará en enviar al ejército, -el RC10 Húsares de Pueyrredón-, para reprimir a los obreros patagónicos, que reclamaban mejores condiciones de trabajo a los grandes estancieros, demandas como ser un paquete de velas por mes o un botiquín de auxilios con instrucciones en castellano, -los gauchos no entendían el inglés-, y otras lindezas por el estilo.
Por todo esto, los carreros eligieron a Facón Grande como delegado en la segunda huelga. Sabían que Font era el único que sabía encarar a la policía. Facón, por solidaridad con sus compañeros, terminó dirigiendo a un grupo de 400 hombres que se enfrentó a balazos contra el Ejército cerca de la estación Jaramillo del Ferrocarril Patagónico.
Fue capturado y fusilado por orden del teniente Héctor Benigno Varela, quien contrarió su propia promesa de no fusilar a Facón ni a quienes se rindieran junto a él.
Su historia y figura fue descrita con justicia por la pluma de Osvaldo Bayer en Los vengadores de la Patagonia trágica, que luego Héctor Olivera llevaría al cine en 1974 bajo el título de La Patagonia Rebelde. En esa película, Federico Luppi interpreta al gaucho entrerriano.
