Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Córdoba y la Banda Oriental del Uruguay no enviaron diputados al Congreso de Tucumán que, un 9 de julio de 1816, proclamó nuestra independencia, debido a profundas diferencias con el gobierno de Buenos Aires.
En abril de 1815, la Junta de Observación había dictado un estatuto por el que reglamentaba la forma que debían elegirse los diputados para Tucumán y lo enviaba a los gobiernos provinciales para su conocimiento y aprobación.
Las disposiciones de ese instrumento improvisado disgustaron a los pueblos por las excesivas prerrogativas que se arrogaban sus autores, simples miembros de una autoridad que gobernaba desde Buenos Aires. Sólo las aceptaron, con reservas, Salta, Jujuy, Tucumán, Chuquisaca y Potosí.
La Junta de Guerra presidida por José de San Martín, en Mendoza, lo rechazó, “por no considerarlo oportuno al actual régimen de las provincias”.
En resumen, puede decirse que el centralismo metropolitano y el violento disenso consecutivo, los agravios surgidos del empeño de domesticar por la fuerza a las provincias del litoral, las gestiones para la implantación monárquica, las simpatías por el régimen unitario en contraposición a las autonomías provinciales y por los principios del federalismo y de la República, —que no aparecían esclarecidos en el ambiente en que se efectuaron las deliberaciones—, fueron las causas determinantes de la ausencia de Entre Ríos del histórico Congreso de Tucumán, dice el historiador entrerriano Aníbal S. Vásquez.
No obstante, Entre Ríos y los demás pueblos de la Liga Federal habían manifestado permanentemente su vocación de emancipación, como sucedió con la convocatoria del Congreso de Oriente, en Concepción del Uruguay el 29 de junio de 1815.
